jueves 4 de junio de 2009

NOTICIAS

Ahora la noticia es que he sido aceptada en el Orfeón de Granada (http://www.orfeondegranada.org/ ) hace mes y estoy feliz. Es un grupo fantástico, no sólo en voces, sino como personas, siento que es un privilegio el poder estar entre ellos y compartir escenario e ilusiones. Me encanta porque me cargan de energía.

Me he incorporado como voz contralto, claro. El domingo tuvimos una actuación lindísima, se trataba de la ópera Dido y Aeneas y se hizo en el Teatro Isabel la Católica. Os puedo asegurar que fue un momento inolvidable el poder compartir con ellos esa ilusión, aunque no sabría si quedarme con la actuación o con cada uno de los ensayos que me dejaban boquiabierta. Como me incorporé tarde y no me daba tiempo a aprenderme el repertorio para poder cantar con ellos en esa ocasión, me dediqué a ir a los ensayos sólo por el placer de sentarme en la butaca y estar 3 horas oyéndoles y viéndoles ensayar (¡todo un gozo!). Las deliciosas y privilegiadas voces, el buen hacer y la amistosa disciplina con la que se trabaja allí, la inimaginable dirección de Francisco Ruiz y todo eso unido a sus caras llenas de ilusión, pletóricas por saber que en el escenario no son 60 personas, sino uno sólo, me hicieron volar y sentirlos cerca. Cuando más tarde los vi en escena desde la atalaya de sonido del Teatro Isabel la Católica, en donde yo me encontraba (al final acabé ayudando a manejar la traducción simultánea y a maquillar entre bambalinas y eso me hizo sentirme dentro del espectáculo mimetizándome con cada uno de ellos), me sentí muy orgullosa de poder pertenecer a una coral tannnnnnn especial, empezando por David Leiva, nuestro presidente, (un hombre lindísimo, con una voz preciosa, aspecto afable, respetuoso, simpático, lleno de ilusión y de proyectos, culto, muy preparado y muy muy cercano) y nuestro increíble y joven Director, Francisco Ruiz Montes que me dejó boquiabierta (no sabía cómo podía dirigir a un coro de 60 personas con puesta en escena incluída, dirigir a la vez una orquesta, a 8 solistas y para el colmo tocar el clave sin perder su sonrisa, su dulzura y su serenidad) , pasando por absolutamente todos y cada uno de los casi 60 personas que lo integran, personas de un alto nivel humano y profesional .

Dido y Aeneas hizo temblar el Isabel con sus interminables aplausos y yo acabé llorando al ver una a una las caras de mis compañeros y alguna que otra sorpresa que hubo entre las butacas.

Interminables aplausos y cierre de telón para esa tarde.

Ya de vuelta a vestuarios, Belén me regaló un ramo de flores y me dio el abrazo que necesitaba (¡gracias preciosa!)

Al día siguiente... una excelente crítica en Ideal.

¡Misión cumplida!.

Por si queréis conocer algo más del orfeón, os dejo nuestro enlace: http://www.orfeondegranada.org/ Lo próximo que tenemos será una actuación conjunta con el coro de la OCG y la orquesta Filarmónica de Londres en el Palacio de Carlos V en la Alhambra en un concierto integrado en el programa de los archifamosos Festivales de Música y Danza de Granada. Bueno, por hoy es todo. Que tengáis un buen día.

sábado 6 de diciembre de 2008

UN PASEILLO POR MI VIDA ARTÍSTICA

Esta mañana he estado mirando algunas cosillas por la red y me he dado cuenta de que no he compartido con vosotros cómo comencé en este mundillo de la literatura y quiero hacerlo.
Hace unos 15 años decidí reincorporarme a cursar otra licenciatura en Filología y así lo hice, me metí en Filología Hispánica. Fue un gran acierto porque me dio el oxígeno que no tenía en esos momentos en los que la respiración en mi vida era toda una odisea, fue mi bomba de oxígeno. Un buen día se convocó para un curso de retórica, me gustó el programa de contenidos y me apunté, con mucho esfuerzo, pero lo hice. Allí conocí a gente estupenda y un buen día me preguntaron dos de mis compañeros que si yo conocía a alguien que pudiera ilustrar una revista literaria que ellos dirigían. Me gustó la idea y les dije que sí conocía, que la tenían delante. Se sorprendieron, reimos, les conté lo que podíamos hacer y via libre. Mi irrupción en la literatura fue, efectivamente, como ilustradora de una revista literaria.
Más tarde me atreví a enseñar mis poemas a uno de los que la integraban y decidieron darme una oportunidad para ser leída y me ofrecieron un espacio en su revista para publicarlos. Como vi que gustaban, me decidí a presentar alguno a concurso. Lo hice y me dieron un primer premio. Era un certamen que se organizaba a nivel nacional para las personas unidas al mundo de la Farmacia, yo entonces trabajaba en esa Facultad y mi sorpresa al anunciármelo fue absoluta. Entonces me dije: tal vez a la gente le guste lo que hago, y continué presentando mis "cosillas que tenía escritas" a otros certámenes y, con mi sorpresa siempre, volvía a ser premiada. Así que decidí dedicar más tiempo a este tipo de mester. De entre los premios que he obtenido en poesía, el más relevante fue el primer premio de poesía de García Lorca en 2002, por mi poema “La risa del loco” sobre la guerra de Irak (si os apetece leerlo, lo tenéis aquí en el apartado de mi obra).
Hasta ese momento sólo había escrito poesía, pero un día sentí la necesidad de contar algo que se excedía de la extensión de unos versos, me arriesgué con el relato corto y funcionó. Me dieron primeros premios en relato corto en Radio Nacional de España y en algunos certámenes a nivel provincial que presenté mis escritos.
Con estos resultados, seguí arriesgando. Edité una novela "Querida Loca", de tinte histórico (ni yo misma me lo podía creer porque yo la Historia sólo la aprobé copiando en los exámenes. jajaja. La odiaba. Y al verme escribiendo sobre este tema yo sóla me reía), sobre la vida real de Juana de Castilla, "la loca". ¿Por qué me basé en ella? Pues porque un día el azar me llevó a conocer más sobre ella y pensé: ¡Dios mío! todos conocemos la historia de esta mujer como una auténtica loca que no tenía en su cabecita otra cosa que su obsesión por su Felipe, ¡"el hermoso", claro!; pero no era así y me resultó tan desbordante y tan desconocida para casi todo el mundo que decidí dejar su historia verdadera resumida en pocas páginas (110) para aquellos jóvenes, sobre todo, o aquellas personas que no fuesen doctas en el tema y quisieran saber algo más sobre esta maravillosa y cultísima mujer. Es increíble como la historia tergiversa a su antojo la vida de las personas. Yo no quería que Juana pasara a la Historia, no en lo que a mí concierne, como una ninfómana con pocos sesos y mucha locura encima. Yo quería poner mi gotita de arena para que por lo menos a aquellos a los que les llegara mi novela, la respetaran como lo que fue, una gran mujer. Ahora el reto era cómo hacía yo que unos jóvenes leyeran con atención una biografía de alguien de la que tanto se ha hablado. Cómo lograría atraparles. Lo hice con una historia muy cercana a ellos, a los lectores objetivos a los que yo me dirigía, era la vida, de dos personas, un abuelo y un nieto en los que la convivencia era la lógica de un niño de 14 años "de los de ahora", y su abuelo, un hombre que estaba estudiando a su vejez en el aula de mayores de la universidad. Así que seguí el proyecto que diseñó mi mente y acerté. Se ha puesto de lectura obligada en algunos colegios de Andalucía y obtuvo muy buenas críticas, incluso desde revistas de historia nacionales. Sé que en este campo "he nacido de pìe" y estoy contenta por ello.
He pertenecido al consejo de redacción y he escrito en las mejores revistas literarias de mi ciudad (Ficciones, Extramuros, Campus de la universidad de Granada, Elvira de investigación filológica, Caleidoscopio, etc). Estoy en varias antologías de poesía, en una antología de investigación literaria con un ensayo sobre el erotismo en la obra de Peri Rossi, junto a escritores y profesores de la Facultad de Filosofía y Letras de Granada (Un título para Eros). He colaborado también como traductora de portugués en la revista literaria Alhucema, de textos de otros autores, como el gran escritor de teatro: José Moreno Arenas.
He colaborado con textos propios en catálogos de pintores famosos como es Asunción Jódar y pertenecido durante algún tiempo a la compañía de teatro TEATRE'VES con la obra de Moreno Arenas: ASI EN LA TIERRA COMO EN EL INFIERNO. (divertidísima, si podeís, no os la perdais cuando se ponga de nuevo en escena).
He organizado y colaborado en multitud de actos literarios como poeta leyendo textos propios y ajenos durante un montón de años y participado en coros desde mi niñez (me encanta cantar).

Un día me hicieron una propuesta que no pude rechazar: un casting para pertenecer al elenco de actores-cantantes del gran musical de Los Miserables que estaba preparando en Granada una nueva compañía de teatro-musical, La Butaca Vacía, http://www.labutacavacia.es/ así que fui y me cogieron. Desde entonces, no sólo escribo, sino que me dedico a ese mundillo que sorpresivamente para mí, me encanta. Actualmente llevamos varias cosas entre manos: Por un lado estamos llevando al público desde hace año y medio Les Mis http://www.labutacavacia.es/DOSSIERMIS.pdf , por otro Lorquianos http://www.labutacavacia.es/PROGLORCA.pdfGLORCA.pdf (una adaptación preciosa de nuestra directora Myriam Carrascosa, de Bodas de Sangre y Yerma unidas, del gran poeta Gcía. Lorca), por otro estamos terminando de preparar una obra estupenda sobre el Boabdil, El rey chico, el que perdió Granada ante los RR Católicos (es obra propia, música de Santiago Martín Arnedo y libreto del fallecido Francisco José Fernández Cruz) http://www.labutacavacia.es/DOSSIERBOABDIL.pdf . De este grupo, ha salido uno más pequeño en número de integrantes, pero no con menos entidad, RUBATO ET POÊME (inicialmente nos llamamos Tal Como Somos Granada) http://talcomosomosgr.blogspot.com/ . Tal como somos granada, lo formamos Carmen Román (compositora, guitarrista y pianista), Sonia Lizana (abodado y músico), y Eva Velázquez (yo misma, jajaja).

¿Por qué nos elegimos este nombre?.

Veréis: Rubato es un término italiano que se usa en la música, especialmente para piano. Dicen los académicos que "rubato" es una indicación que, en música, prescribe abandonar el rigor del compás a favor de una interpretación expresiva, acelerando unas notas o ralentizando otras. Eso es exactamente lo que somos: un grupo que altera lo establecido en la formas normalizadas para acercar la cultura al público. Para ello utilizamos todo lo aprendido a lo largo de nuestra vida:

- Creación musical, arreglos y armonización, tenemos la gran suerte de contar con dos músicos en el grupo: Carmen y Sonia.

- Interpretación musical: Carmen es guitarrista y además cursa estudios avanzados de piano en el Conservatorio Angel Barrios, de Granada. Sonia también toca el piano. Yo, la percusión y a veces la guitarra.

- Parte literaria: Yo soy filóloga, escritora y llevo mucho tiempo leyendo en público, con lo que la elección de textos (a veces propios, a veces ajenos), la realización de las lecturas, etc corren de mi mano.

- Voces, las tres llevamos perteneciendo toda la vida a corales de nuestra ciudad, entre ellos, coros de gran altua, como es el coro de voces blancas de "El Carmelo" o el Coro oficial de la Capilla Real de Granada. Para más inri, Carmen ha sido directora del Coro de la Facultad de Bellas Artes de Granada y actualmente lo es de la coral de San Isidro.

- Por último, las tres hemos hecho teatro y actualmente Carmen y yo pertenecemos a la compañía de teatro musical La Butaca Vacía, con lo que los conocimientos que nos imprime sobre puesta en escena, los ponemos también a favor de RUBATO ET POÊME. Así pues podría definirse como un grupo que hace y pone en escena poemas o textos literarios de un modo diferente. Creemos que encaja con nuestras personalidades y sobre la forma que nos gustan, a las tres que lo componemos, hacer las cosas. Sin más pretensiones, como decía más arriba, que las de acercar la cultura de una forma distinta, mágica digo yo porque realmente se establece en los actos una nube de magia que no acertamos a descubrir el porqué, a todo aquel que quiera oírnos.

Resumiento, podríamos decir que RUBATO ET POÊME , es un nuevo proyecto lúdico-didáctico que llevamos actualmente de gira por algunos lugares de España con dos Actos paralelos en los que se suman al unísono la música, la voz cantada y recitada, y la literatura con un único fin que es el de llevar la la cultura, música clásica y contemporánea y poesía o relato, a todo el mundo, al gran público, sin distinción de edad; a los entendidos para hacerles pasar un buen rato y a los que no lo son, para acercarles un poquito más la cultura en este medio. Los hemos titulado:

¿Qué cantan los poetas andaluces? que gira en torno a las figuras de los poetas García Lorca, Alberti, Antonio Machado y, aunque no es andaluz, sí estuvo muy unido a la generación que le precedió, Miguel Hernández, y

Esencia de mujer, un acto que circunda el tema de violencia de género tanto en el hombre como en la mujer muy parecido al anteriormente descrito, pero con grandes diferencias, puesto que es un acto hecho por mujeres, con literatura escrita por mujeres en el 90% y puesta en escena por mujeres (Alfonsina Storni, Rosalía de Castro, Rosa Nadal, Elena Martín Vivaldi, Santa Teresa de Jesús y los míos propios –un relato y tres poemas míos-) Ambos actos van introducidos por una parte audiovisual de apoyo, que nosotras mismas confeccionamos. En este último colabora con nosotros Mayka Jiménez, artista, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Granada. su aportación es un video sobre malos tratos de una belleza y fuerza absoluta. Espero que algún día podáis tener la satisfacción de verlo. Os dejo una de las fotos que componen este magnífico video para que tengáis una muestra del buen hacer de Mayka y su blog: http://www.artelaidea.blogspot.com/

Bueno, leyendo lo que iba poniendo, me he dado cuenta de que tengo una vida intensa y estoy orgullosa de ella. Espero poder compartir con vostros muchas ilusiones artísticas. Aquí me tenéis para lo que gustéis en este tema. Un beso.

miércoles 1 de octubre de 2008

MIS POEMAS

EL LATIDO DE UN MAÑANA José Couso, “In memoriam”
(Periodista español muerto en la guerra de Irak. José Couso murió de un disparo mientras su cámara filmaba su propia muerte. Su esposa estaba embarazada, esperaba su primer hijo)
Eva M. Velázquez Valverde
Ven,
ven conmigo chiquitín;
déjame sentir el calorcillo de tu cuerpo.
Ven aquí,
ven mi niño, ven.
Dime que mis ojos me traicionan.
Dime que tendremos un mañana junto a él, en la casa de los sueños.
Déjame olvidar por un instante la ansiedad y la agonía,
el tormento de mi cuerpo.
Mañana vestirás de blanco y correrás por esas calles y placetas
que esperaron en silencio, nuestro amor y su regreso.
Mañana los dos unidos posaremos para él entre sonrisas de aromas cargaditos de azahar, y su lente, desde lejos, recogerá mantos mudos de caricias esperadas, de unos besos arrancados, de ese amor que nos faltó. Un amor que Dios no quiso... sabe Dios por qué razón. Sonríe, mi niño.
No llores mi amor.
Hazme creer con tu sonrisa que el Oriente no es más que una estampa que comprar en Navidad. Convénceme de que sus libros sólo esconden oraciones, no mentiras y tormento;
no sollozos y angustias, hijo mío,
no a mis muertos. Me pregunto dónde está el Jesús de nuestros sueños, dónde Alá, Buda o Khrisna, en dónde estaban mientras papá gritaba paz intentando recoger las migajas de los puercos. Mil preguntas sin respuesta.
Y me callo porque intuyo tu sonrisa.
Y no pregunto más.
Y bajo los ojos.
Y el estómago de asco se me achica
y... ya no siento nada, amor.
Oscuridad a solas.
Cuando crezcas, alma mía, dibuja algún boceto que me hable de honor y de justicia;
trabájalo y crea imágenes al olor de este silencio que nos hagan olvidar sus matanzas y mis miedos.
Cuando crezcas, mi bien,
pinta un amanecer sin fronteras
en donde los colores sean algo más que pinceladas de valores y respeto.
Utiliza tus manos,
ata con fuerza la libertad que llevas dentro. Amárrate a ella porque será la única verdad que yo te ofrezco. Cuando crezcas, amor mío, tal vez cuando crezcas, tú tampoco entiendas por qué esa paz no se hizo para ti, mi niño.
Ilustración sonora: La canción del esposo soldado de Miguel Hernández:
http://es.youtube.com/watch?v=LFiAgSQZhDU
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EPITAFIO PA MI NIÑO MUERTO (A mi querida amiga Pilar Rojas, fallecida este verano, y al dolor que le supuso la muerte de su hijo Ricardo) Hoy quisiera cambiar
tu tormento por mi llanto.
Tener la magia entre mis manos
y hacer que tu dolor no fuera tanto.
Hoy me duelen tus piernas
tan cansadas,
tu cariño
y tu mirada.
Hoy quisiera alfombrar
de dichas tu agonía
y borrar de un plumazo
tu amargura y desencanto.
Pero no puedo, Pilar, no,
aunque te quiera tanto. Hoy me duelen tus ojos
tus manos agotadas,
tu cansancio
y tus palabras.
Hoy presiento que tu vida se te acaba
y no puedo alargar este año
que hoy comienza
terminando.
Hoy ....
Pilar, me duele tanto!
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LA RISA DEL LOCO (Dedicado a las víctimas de la guerra de Irak 2002) __________________
(Primer Pemio de poesía García Lorca “Huerta San Vicente”, Granada, 2002)
Duérmete niño, duérmete ya,
que viene el coco y te comerá.
Blancos y negros,
altos y enanos,
brujas muy monjas,
todos a un tiempo.
Mamá, cuéntame un cuento.
Alcaldes, cencerros
putas enfermas,
viejos muy verdes,
ajustes de lejos.
Mamá, antes de irte dame otro beso.
Piratas del tiempo
jugando a las damas
con seres ajenos.
Absurdos heridos.
Tramposos de mierda.
Cobardes. Gamberros.
Cansancio de un pueblo.
Mamá, ¿sabes que te quiero?
Cristales se rompen
pintados de niño.
Despojos de muerto
creyéndolo vivo.
Un llanto. No mires.
Ni niños, ni viejos,
Ni negros ni blancos,
Ni voces de monjas
cantando a los muertos.
Es la risa del miedo
Ilustración sonora:
___________________________________________________
EL ESPEJO A MI HIJA IRENE, en su nacimiento al mundo de la realidad-
(Te guiaré por siempre;
aunque, tu faro sea
mi corazón, roto,
cansado,
de
puro ansiar)
La hierba ya no es más
que húmedo desaliento
de una infancia que se va.
Las horas pasan, la vida pasa,
y, cansada, siento
que todo en ello es desandar.
Mi mirada divaga
en la dolida espera
de una ilusión perdida.
Me veo y , exánime, pienso:
¿se rompió el espejo?
¿quién hizo que se cruzara
su oscura sombra con mi mirada?
(Enmudecerás
ante ese mundo
que no te aclama.)
Mi voz se rompe
sin saber porqué;
mi luz se apaga
sin saber qué hacer.
Las lágrimas
se mecen
en el
tiempo
y mis negros ojos, secos ya,
buscan la respuesta
de una infancia que se va.
Ilustración sonora:
http://es.youtube.com/watch?v=3z5HVMfjRBc&feature=related Al hilo de esta entrada, quiero dejar un poema de Rudyard Kipling que me encanta:

Serás un hombre, hijo mío

" Si puedes mantener intacta tu firmeza cuando todos vacilan a tu alrededor Si cuando todos dudan, fías en tu valor y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza Si sabes esperar y a tu afán poner brida o blanco de mentiras esgrimir la verdad o siendo odiado, al odio no le das cabida y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey Si piensas y el pensar no mengua tus ardores Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley y los tratas lo mismo como dos impostores. Si puedes soportan que tu frase sincera sea trampa de necios en boca de malvados. O mirar hecha trizas tu adora quimera y tornar a forjarla con útiles mellados. Si todas tu ganancias poniendo en un montón las arriesgas osado en un golpe de azar y las pierdes, y luego con bravo corazón sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar. Si puedes mantener en la ruda pelea alerta el pensamiento y el músculo tirante para emplearlo cuando en ti todo flaquea menos la voluntad que te dice adelante. Si entre la turba das a la virtud abrigo Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo Si marchando con reyes del orgullo has triunfado Si eres bueno con todos pero no demasiado Si puedes llenar el preciso minuto en sesenta segundos de un esfuerzo supremo tuya es la tierra y todo lo que en ella habita y lo que es más serás hombre hijo mío…. "

martes 30 de septiembre de 2008

MIS RELATOS

LA ENTREVISTA
______________

Eva María Velázquez Valverde

¿Me perdona un momento?, enseguida estoy con Vd. Ella le miró y se limitó a sonreír con intachable mueca femenina. Era un hombre apuesto, de estatura media y mediana edad. Su cabello era cano y su hegemónica nariz servía de atalaya a unos ojos sin duda hermosos que, bajo un velo de tristeza, no escondían su súbito interés por Paula. Su voz, firme y armoniosa, como tarjeta de presentación única e intransferible, transformó los nervios de la candidata en una inaudita y singular tranquilidad. Era verano, hacía calor. Una música envolvía el recinto y lo transformaba, de forma inconcebible, en un agradable hábitat laboral. Al poco rato la puerta volvió a abrirse y dejó escapar nuevamente aquella voz, para desaparecer de súbito. Ella, al oírla, sonrió en silencio recordando que en la imagen fugaz de aquel hombre no cabía la duda del sexo, tampoco en su vestir. La estúpida puerta empezaba a ponerla nerviosa. Para tranquilizarse y recuperar la calma, decidió compilar en su memoria los datos obtenidos sobre su hallado personaje y curiosamente comprobó que la ansiedad no se la provocaba el interés por la entrevista, sabía que era la mejor profesional para el puesto ofertado, sino su inquietud por conocer a tan inesperado sujeto, por saber algo más de él. El compás de un reloj colgado en la pared, marcó diez minutos más de espera. Paula, lentamente, se levantó y tomó camino para un brevísimo paseo por el pasillo contiguo. Se detuvo frente a unos óleos que pendían de la pared. Observó que en la parte inferior de uno de ellos habían colocado una pequeñita placa con una dedicatoria: Al señor Medina por su buen hacer. Televa. SA. 2003. Regresó su mirada a la pintura. Quién será ese Medina. No está mal el cuadro. El ansiado sonido de abrir la inquieta puerta, la sacó de su ensimismamiento. Habían sido los diez minutos más largos de su inestable vida. Quiere pasar, por favor. Como no. La idea de no ser filtrada por alguna estereotipada señorita, y que fuera él mismo quien hiciera pasar a las candidatas, le pareció una falta total de arrogancia que denotaba la absoluta sencillez del recién conocido. La curiosidad por adentrarse en él iba creciendo en Paula. Disculpe el retraso. Mi nombre es Ignacio Lera, Director adjunto de TELEVA, SA, decía mientras apretaba su mano y, de manera cortés, le ofrecía el asiento de confidente. Paula observó que su despacho estaba en la línea de pulcritud que emanaba de la empresa; sin embargo, había algo que, sin ver los demás, jamás podrían tener el resto de los despachos; era su olor; un olor penetrante y fresco, mezcla sin duda de un intachable aseo y de un sublime perfume de marca. Cuando aquel embriagador aroma envolvió sus sentidos fue su olfato quien la advirtió. Cuidado contigo, muchacha. Era irrefutable, siempre la cautivó una buena esencia. Nadie nos conoce más que nuestro tacto o nuestro propio olfato. Lara comenzó a hablar mientras ella, atenta, escuchaba erguida en su asiento; las piernas juntas, como marcan los cánones, dejando entrever las rodillas vagamente por debajo de su falda. Las pupilas enfilando los ojos de su interlocutor, aunque haciendo un terrible esfuerzo por no bajar hasta su boca y detenerse en el encuentro. Debía tener cuidado con los movimientos para que el lenguaje de su cuerpo no la delatara. El puesto al que accedía era complejo, de gran responsabilidad y ella, era mujer. Un fallo, un único fallo, y se jugaba el empleo. El destino no había favorecido nunca a Paula, llevaba luchando toda su vida por alcanzar un puesto como el que tenía, al fin, en la punta de sus dedos. Un puesto que engendraba el estatus, la posición y el futuro que ansiaba para gozar con Fernando, su hijo, su única familia. Pasó a realizar infinitas pruebas y cada vez que sus ojos se alzaban, sorprendía a Lera recorriendo su figura. Ella devolvía por un instante la mirada y, a veces, sonreía. ¿Está Vd. nerviosa? No. Vd. hace que no lo esté. ¿Quiere un caramelo? Sí, muchas gracias. Sacó un caramelo del bolsillo de su chaqueta y, tras desenvolverlo, lo alargó hasta ella atentamente ofreciéndole su contenido. Al tomar el dulce obsequio y alcanzar con su mirada aquellos desvergonzados ojos, pudo comprobar que no se había equivocado al juzgarlos. Ciertamente eran mucho más hermosos al tenerlos cerca, aunque así, a corta distancia, aquel halo de tristeza se sumaba y confundía con un atisbo placentero de persona de mundo que se apaga. Desinhibida sin saber por qué, osó a detenerse en su boca entreabierta por un instante. No sabría con qué quedarme, porque si sus ojos son bonitos, con su boca sería capaz de emborracharme. Terminadas las pruebas... Muy bien, Paula, pasemos, pues, a la fase final. Él la miraba y, ante su mirada… sus manos temblaban. Sólo queda la prueba de fuego, conocer al Director General y que él mismo dé su conformidad para la contratación. Trate de concentrar toda su atención en las directrices que le marque y el puesto será suyo. Mientras hablaba, él observaba, milímetro a milímetro, la bonita figura de Paula, aun sesgada por el tablero de su mesa. A pesar del buen acondicionamiento del local, el bochorno producido por la situación, unido al calor intenso del momento, se hacía cada vez más insoportable, hasta el punto de hacer olvidar a Paula que bajo su elegante chaqueta grana se escondía un exuberante jersey negro, un tanto sexy para la ocasión. Pidió permiso y se deshizo de su cubierta sin el menor pudor, dejando lucir al aire su bronceado torso. Él, no dijo nada, pero, al contemplarla, su cara tomó un cariz de agrado. Sonó el teléfono y Lera cruzó un par de palabras con el que aguardaba al otro lado del cable. Después de colgar, musitó acercándose confidencialmente. Es el Jefe, el Sr. Medina. Pasemos a su despacho, estoy seguro de que estará gratamente sorprendido con su presencia. Dio las gracias por el cumplido, haciendo un verdadero esfuerzo para que no se notara su ilusión y su alegría, y se dirigió hacia la puerta que señalaba Lera. A mitad de camino Paula advirtió que su chaqueta aún permanecía suspendida en el respaldo del asiento y sin el menor disimulo... Un momento, por favor, Sr. Lera. Permítame que me ponga la chaqueta antes de entrar. Por supuesto. No faltaría más. Temblaba de satisfacción cada poro de su piel, pero consiguió que pasase inadvertido. Él hizo sonar la puerta con sus nudillos. ¿Se puede? Adelante. Pasen ustedes. Así que usted es la nueva candidata... A medida que avanzaban en la entrevista y en tan sólo unos minutos, la comunicación resultó fluida, un grato ambiente de cordialidad para el trío que, teóricamente, pasarían a ser la cabeza visible de la empresa. Sólo había una cosa que turbaba a la joven Paula, era la mirada a hurtadillas que su recién enamorado dirigía hacia sus sinuosas piernas, cuando el “gran jefe” no miraba. A pesar de darse cuenta, y por miedo a que el Sr. Medina se percatase de ello, puso punto y aparte a las miradas; así, cuando intuía que el punto de mira de Lera enfocaba de nuevo su objetivo, ella lo miraba fijamente a los ojos, y sonreía, con el único objeto de intimidarle y hacer que su delicada diana, se mantuviese incólume ante el apetecible dardo ocular que la enfilaba. Finalizada la entrevista, el Sr. Medina pasó a informarla: Srta. Paula, en unos días se tendrá el resultado de la selección. Le deseo mucha suerte. Muy bien, Sr. Medina. Gracias por su atención. Estoy encantada de haberles conocido. Espero sus gratas noticias. Satisfecha de sí misma se fue alejando erguida y lentamente. Cuando, apenas había abandonado el lugar, oyó al Sr. Medina que la llamaba. Volvió sobre sus pasos y asomándose al despacho... ¿Sí, Sr. Medina, me llamaba? Sí, efectivamente. Srta. Paula, una última pregunta. ¿ Estaría Vd. dispuesta a demostrar alguna otra cualidad o habilidad, hasta el momento oculta, al objeto de reforzar esta entrevista y, así mismo, influir en la difícil tarea de nuestra decisión final? Sabemos de su necesidad por conseguir este puesto, ya que su situación personal de madre soltera y por tanto, cabeza de familia monoparental, conlleva unos gastos insufribles e incapaces de sostener estando en su situación de paro como la que usted atraviesa; además, tanto el Sr. Lera como yo -interrumpió con una deshonesta sonrisa- somos personas de mundo, sanas y especialmente discretas. Si su respuesta fuera un sí, el puesto es suyo. Piénselo. Por un momento quedó paralizada. Tragó saliva y contestó sin balbuceo alguno: ¡No tengo que pensar nada, por supuesto, señor Medina! Ambos sonrieron. Continuó caminando sintiéndose observada y unos pasos más adelante, añadió: ... ¡Ah, señor Medina! Olvidé decirles que mi hijo es adoptado y que mi nombre hasta hace unos años, era Manuel.

(Mención especial en Concurso de Relato Breve de IDEAL, con publicación en antología editada, 2003)

NUNCA DESPUÉS DE LA MUERTE

_______________________ Eva María Velázquez Valverde Estresada y abatida atravieso el inmenso quicio de un pasillo incierto que me espera. Mi joven figura, escondida bajo un ridículo uniforme, me hace no pasar desapercibida. Ahora, el tiempo late con incesante anhelo y yo, en vano, intento arrancarle cada segundo de su estúpido derroche. Plena de esperanza dejo atrás mi andar cansado. Me detengo frente a decenas de personas que impávidas, agolpadas, esperan la llegada de un ascensor sombrío, lento, maloliente, que hace de puente entre el dolor y la vida. En medio, unos pisos de esperanza. Observo y alzo el vuelo a una escalera que me engulle e intento salvar cuatro pisos hacia una habitación que, paciente, espera mi llegada. Cada peldaño, parece haber crecido desde ayer. Debo dejar de fumar. Sí, mañana dejaré de fumar – me repito una y otra vez. Un letrero me informa y me detiene: Segunda planta. Sin excusa, apoyo mi mano en la baranda y me detengo para recobrar el aliento. Al reiniciar mi ascenso, tropiezo con la afligida sonrisa de una bella anciana. Buenos días, Doña María. ¿Todo bien? Todo igual, hija. Mi marido ha pasado mala noche, en cambio, tu padre ha dormido varias horas de un tirón. Hace un ratito que se fue tu madre a descansar y he aprovechado que duerme mi Eduardo para salir a tomar algo calentito. ¡Ay! ¡Si Dios me hubiera dado una hija..., otro gallo me cantaría! Vaya, Doña María. Váyase tranquila que ya me ocupo yo de vigilarles hasta que usted vuelva. Muchas gracias, prenda. Dios te lo pague. Tirando a golpes de sus piernas, desaparece. Intento aminorar mi marcha. Ahora sé que papá está mejor y eso es lo que importa. Sin embargo no consigo acortar mis pasos. Ha sido una jornada intensa, pero mi corazón no entiende de cansancio. Mi ansia por verle aumenta. Algo me avisa de que el tiempo a su lado será corto y quiero aprovechar cada instante que me queda. Tiempo. Necesito sólo un poco de tiempo más para remediar el desacierto. Una lucha interna se me cuece desde lejos. Una dura lucha por no mostrar mis sentimientos. Tanta vida compartida, tanto agradecimiento y tanto escondido adentro. Mis pensamientos rastrean los recuerdos de mi mente. Preguntas que yo misma me contesto aunque no siempre me gusta la respuesta. Un buen marido. Sí, tan bueno que pasé años enteros preguntándome qué lugar ocupaban los hijos en su vida, si realmente nos quería. Fueron años difíciles de absurda incomprensión que jamás le perdoné. Riñas y más riñas. Difícil papel el de primogénita. Yo intentaba dar a mis hermanos el cariño que nos faltaba, olvidando que yo aun era una niña. La empatía nunca fue su mayor virtud y lo odiaba por ello. Era tan difícil llegar a él. Han pasado los años y ahora sólo importa que él, con su eterna juventud, se está muriendo; que cada uno es como es, que toda actuación tiene un ayer que provoca la actuación irremediable y que no siempre es la acertada. Papá también tuvo la suya. Esa era justamente la clave para poder entender a mi padre. Mis monjas decían: “cuando hay amor, hay perdón”. Es cierto, aunque nunca supe muy bien por qué. Hoy no me lo cuestiono, quizá porque ahora soy madre y los ojos se abren a unos horizontes distintos, plenos, capaces de abarcar todo un mundo que antes permaneció eternamente oculto. Lo he sabido precisamente hoy, cuando siento que se me va el más vital de mis pilares. ¿Dónde quedaron las riñas y los reproches? ¿Dónde las insatisfacciones de un pasado? Tan sólo virtudes golpean mi estúpida mente. Leal, honesto, infatigable, amigo de sus grandes amigos. Alegre, cariñoso, sincero, hogareño y celoso de sus propiedades, entre las cuales nos encontramos todos, y sobre todos, mi madre. No puedo contener mis lágrimas y sigo subiendo. Dicen que cuando te mueres ves pasar tu vida en tan sólo un instante. Yo no estoy muerta e igualmente viene a mi mente. Yo no me muero. O tal vez sea que también me estoy muriendo. Cuando éramos pequeños, nos mirábamos y reíamos escondidos, los hermanos, al verle llamar a mi abuela de usted con un respeto exacerbado. Ignorábamos que era la guerra civil la que hablaba por su boca. Presumía diciendo: ‘tu abuelo –se refería a su padre–, fue condecorado en repetidas ocasiones, debéis saber que obtuvo la “medalla al valor” y fue nombrado héroe de guerra en la contienda cubana’. Aquello debía de ser muy importante por lo serio que se ponía, pero nosotros no entendíamos muy bien lo que decía. ¿Cómo entender si ni siquiera sabíamos el significado de contienda? Al crecer supe a lo que se refería, mas pensé que eran fantasías suyas. El tiempo me quitó la razón. Realmente era cierto. Después de investigar, conocí la historia real de mi abuelo condecorado y me fascinó. A vuelta de Cuba, ya mermada su salud por la huella de aquella guerra en la que para sobrevivir debían de beber orín de los caballos para no morir de sed, mi abuelo contrajo matrimonio con la que fuera su gran amor, Ana, una preciosa joven de 16 años. Ocho hijos fueron el fruto de su pasión, aunque sólo seis sobrevivieron a los desastres de nuestra guerra civil. Mi padre era el menor. El abuelo falleció cuando papá tenía tan sólo 3 años de edad y la abuela, entrada la posguerra, creyó imprescindible encerrarlo entre faldones negros de los Padres Jesuitas para que no sufrir las desgracias de su tiempo. Aquellos sacerdotes lograron imprimir en él la exquisitez de su comportamiento. Pero no, Dios no quiso que tomara los hábitos y abandonó la sotana antes de que fuese demasiado tarde. Ahora lo recuerdo contándonos aquellas historias que eran suyas: cómo se subían las sotanas para correr detrás de la niñas o se escondían en un portal para fumar cualquier cigarrillo prestado. Mis hermanos y yo le escuchábamos atónitos, porque también nosotros estábamos siendo educados entre las paredes de un convento. Tras su internado, papá volvió a casa cambiando rezos, libros, urbanidad y misales, por un revuelo de faldas que, entre risas y más risas, tejieron su juventud en el taller de costura de mis tías, Amor y Esperanza. Creo que su decisión no fue acertada. Siendo joven, muy joven, tras engaños y promesas, se hizo cargo del negocio que montaron dos de sus hermanos mayores: una fábrica de caramelos y otra de carne de membrillo. Una empresa en la que su alma se hizo vieja a golpes de desilusiones y falsas esperanzas. ¿Su verdadera ilusión?: ser pintor impresionista. Era admirable su capacidad para arrancar de un simple trazo todo un mundo de belleza. ¿Su pasión?: la música clásica y caminar por las preciosas sendas de Sierra Nevada ¿Su sueño?: vivir y morir cogido de la mano de mi madre. ¿Su realidad?: una cruda realidad que le amargaba... dispensar lo fabricado en la pequeña tienda que, gracias a sus manos, se hizo grande, muy grande y con la que todo el mundo se hizo rico, excepto él que trabajaba. Así vio, día a día, hacer fortuna a sus hermanos mientras que en mi casa, hubo que necesitar la ayuda de mi madre para salir adelante. Su desgraciada infancia y, más tarde, su desafortunado andar, le marcó un carácter de persona desconfiada, frustrada, incapacitándole de por vida para disfrutar de los buenos momentos compartidos, de tantas personas que le queremos, de tantos “te quiero “ que quedaron en el camino, aunque no en el olvido. De súbito me vienen instantes en los que intenté decírselo, esos mismos momentos que mis palabras quedaron dentro. Por fin llego al final de mi travesía. Enfilo el largo pasillo atormentada por la idea de la muerte. Mientras recorro el interminable túnel aséptico, mi memoria camina por momentos entrañables en compañía de aquellos que siento míos. Sones de música que huelen a juventud y deseo. Sensaciones envueltas en un halo de añoranza, risas infantiles que hoy son universitarias. Llantos por ausentes pisadas en aquellos días y que hoy llenan toda mi vida. Humo escondido. Inocentes juegos callejeros huyendo de la mirada de cualquier vecina, chivata de aburrida. Tantas y tantas cosas... que ayer fueron ilusión y hoy no son más que recuerdo en el olvido. Absorta en mi memoria continúo mi camino apenas sin percibir que existe todo un mundo indeleble, penosamente perceptible, que me acordona; un ente inquisidor de fantasías. Un maldito choque fortuito me hace salir del éxtasis. Disculpe –musito. No hay de qué –me responde una voz dificultosamente sonora. Con tristeza compruebo cómo el hospital engulle a todo aquel que se le acerca. Nos vuelve zombis en el centro de la vida y, sin apenas darnos cuenta, nos convierte en juguetes del destino, ajenos a nosotros mismos. Final del trayecto. Frente a frente, la habitación de papá. Paralizada detengo mis pasos un momento más, apenas un instante. Compruebo su estado tras el cristal antes de entrar. Duerme. Con mucho cuidado para no interrumpir su sueño, entro en la habitación. Saludo a su compañero con mi mano y la mejor de mis sonrisas. Como si él también estuviera de visita, como si, a pesar de todo, el mundo esperase su regreso. Él sí está despierto. Me sitúo a los pies de papá para observarle. Su rostro ya no es el mismo, sus duras facciones de deportista han desaparecido para dar paso a unos rasgos frágiles que traslucen su dolor, impotencia y desazón. Su piel se esfumó y ahora era la de otro. En su lugar queda un cuerpo aceitunado, triste, tan inútil como mis ansias de verle sano. Nada es lo mismo excepto su precioso cabello negro contrastando impactante con su cuidada e intacta dentadura. Blancura dando paso a su sonrisa. Y recordé las bromas con mi madre, extraños gestos para que ella se riera. Siempre lo conseguía. Y les vi en casa, mirando la televisión cogidos de la mano, gastando sus eternas bromas: Gorda, ¿a que soy guapo? Mi madre, enamorada, repetía: Estás loco. Cuarenta años unidos. Cuarenta años y, en mí, una sola pregunta. Cómo sobrevivir al desastre del amor. Mi matrimonio tan sólo duró un suspiro y, tras él, una continua vida de agonía. A pesar de todo, sigue siendo un hombre guapo – pensé. Voces, risas, imágenes, olores, sensaciones, recuerdos..., momentos que no han de volver. Cierro los ojos y me revelo. Inmersa en mis pensamientos, noto que su mano comienza a moverse, la tomo entre las mías y la acaricio con todo el amor que jamás supe mostrarle. Su mano tampoco es la misma, sigue siendo bonita, pero ahora es delgada y ha perdido su sello de fuerza. Al notar mi caricia despierta de su sueño. Me mira lentamente y me sonríe. ¿Ya estás aquí? ¿Ya has terminado tu trabajo? ¿Y la chica? –se refiere a mi hija, su única nieta–. La chica está bien, papá. Pregunta mucho por ti y te manda miles de besos. Quiere que vuelvas pronto porque te echa mucho de menos. ¡Qué bonica es! –dice con nostalgia. Las mismas preguntas... las mismas respuestas. Él aprieta mi mano, yo beso su frente. Él sonríe. Yo también lo hago... mientras lloro por dentro. Tal vez, él también lo esté haciendo. Siempre igual. Un día y otro día. ¿Mamá se ha ido? Sí, acaba de marcharse a descansar un rato, pero volverá enseguida. Se queda pensativo. Tiene miedo a estar sin ella. Cuando ahora los veo tan tristes... Ellos, que siempre fueron la estampa real de la felicidad y la alegría, me deshago. La enfermera entra para traerles el almuerzo. Apoyo su mano en mi brazo para ayudarle a incorporarse. A duras penas logro acercarlo hasta el asiento. Una vez allí, despacio y con todo mi amor en la cuchara, le ayudo a introducir cada sorbo de sopa en su boca. Muero de pena al saber que se va y no puedo hacerle llegar el ‘te quiero’ que, implacable, callo sin remedio. Sólo dos palabras para que comprenda que no pasa nada, que yo estoy allí para cuidarle, que siempre lo he querido y que, yo, también he tenido la carencia de su “te quiero” en mi vida. Y.... que tal vez algún día sea tarde, porque nunca después de la muerte se puede decir ‘te quiero’. Convencerlo de que todo ha valido la pena y de que el vacío se llena tan sólo con su nombre. ¿Papá, ¿te encuentras mejor? ¿Quieres que te ayude a sentarte un ratito en el sillón? Gracias hija, no sé ya dónde ponerme. Me duele todo. Una vez sentado, me agacho, le beso la mano y nuestros ojos se funden por un segundo. Era una mirada de agradecimiento, de ‘todo ha valido la pena’, y de... ‘no sé por cuánto tiempo’. Supe entonces que había llegado la hora, que tal vez la vida no me brindara otra ocasión y que, efectivamente, nunca después de la muerte se puede oír un ‘te quiero’. Acaricio de nuevo su mano, respiro y le digo: ¿Papá, ¿sabes que te quiero? Él me mira fijamente, cierra sus ojos, sonríe, los abre de nuevo envueltos en lágrimas y, al fin, contesta: Lo sé hija. Yo también te quiero. Devolví la sonrisa, lo abracé y asido a mi mano se quedó dormido en el silencio.

Primer premio de Relato Corto del Certamen Nacional de Facultad de Farmacia. Universidad de Granada. 2004

miércoles 10 de septiembre de 2008

GREGORIO MORALES

Hay personas que aparecen en tu camino y se quedan para siempre sin saber cómo llegaron o porqué siguen en ti, eso dicen, y es cierto. Esa es la sensación que tengo con Gregorio Morales desde hace años, unos pocos encuentros que bastaron para dejar huella inequívoca de una persona especial donde las haya: Gregorio Morales .
Me gusta la gente que escucha, sobre todo porque son como los ositos panda, están en vías de extinción. Pocas personas atienden cuando se les habla, pocas te miran a los ojos (me gusta que me miren de frente), pero Gregorio lo hace. A veces mientras le hablaba le veía recorrer mil pensamientos que nunca sabía por dónde pasaban; me miraba, sonreía y yo le devolvía la sonrisa; le seguía hablando y él con gesto expectante me miraba, era agradable saberme escuchada. Una cerveza compartida, un poema, una sonrisa picarona eternamente dibujada en su rostro, Campo del Príncipe, una mirada que escucha y yo sigo hablando, él pregunta y yo respondo. Hablamos de literatura, de mi curso, de amigos comunes, de la vida y... un instante más y Gregorio, inexcusablemente, queda adentro. Después hubo más momentos compartidos con colegas, tertulias, encuentros en la tercera fase con mi hija y Juan Pedraza, pintor amigo, encuentros reales y siempre su sonrisa y su "ternura", su galantería y su amistad.
A menudo digo que la Literatura me ha salvado de grandes desastres en mi vida y es verdad; pero además, a la Literatura debo la dicha de estar ligada a personas que yo considero amigos, (amigos que tal vez no tengan el mismo sentimiento conmigo), pero que siguen en mí, sin saber a veces, ni yo misma, muy bien el porqué.
Mis amigas de siempre y aquellas que han llegado a serlo, me dicen que soy muy emotiva y no están lejos de razón, yo lo sé, ese es uno de mis grandes defectos, cuando quiero a una persona, o creo en ella, o simplemente me cae bien... la quiero, creo o me cae bien para siempre, sin condiciones, sin excusas, y aunque el destino nos separe y jamás vuelva a verla... queda ahí con la misma intensidad que lo estuvo siempre, para siempre.
La literatura me devolvió a la vida hace años, y con ella a hombres y mujeres (escritores, poetas, maestros, aprendices de poetas, pintores,...monumentos, músicos, técnicos de sonido y su sonrisa) y todos juntos me devolvieron a Eva y sobre todo devolvieron la esperanza de un instante, por eso, aunque tal vez ellos/as estén ajenos/as a este hecho,... son hombres y mujeres a los que quiero y admiro, personas que se quedaron con un trocito de mí en cada verso no escrito.
Vaya mi homenaje a todos ellos y mi eterno recuerdo.
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Esta noche quiero dejaros un regalo, es la columna que Gregorio Morales ha escrito hoy en el Diario Ideal de Granada a la que titula En Casa. Merece ser compartida por todo el mundo, no sólo por los lectores que abarca nuestro diario. Aquí los la dejo, disfrutadla despacio.
Gracias, Gregorio, me alegro de leerte siempre, amigo. Un besito.
EN CASA
Lo que deseas, lo que buscas, lo que anhelas, lo tienes ya. Está en ti. A tu lado. A tu alcance. Malgastamos una vida entera en lograr algo. O lo buscamos desesperadamente por medio mundo. Y resulta que nos bastaba con tender la mano.Max Barclay, coleccionista del Museo de Historia Natural de Londres, ha recorrido la Tierra para encontrar nuevos insectos. Y de pronto llega su hijo de 5 años, que ha estado jugando en el jardín del museo, y le muestra una cucarachita en la mano. «¿Papá, cómo se llama este insecto?» Y el padre comprueba asombrado que no lo conoce. Investiga y tampoco lo encuentra en ninguna clasificación. Se ha pateado el planeta para encontrar nuevos especímenes ¿y estaban en el jardín de su casa!Sucede a menudo. Anhelamos lo lejano, lo difícil, lo inalcanzable, desdeñando lo próximo. Pero basta con que lo perdamos para que nos demos cuenta de nuestra estupidez. Siempre la insatisfacción, el victimismo, el echar de menos lo que falta, el acento en los deseos insatisfechos. Vemos los defectos de nuestra pareja, pero cerramos los ojos a sus virtudes. Y creemos que, cambiándola por otra, alcanzaremos al fin el ideal. Pero la siguiente tiene también defectos y virtudes. Y también la siguiente...Es como si tuviéramos joyas mezcladas con estiércol, pero sólo viéramos el estiércol. Como si las joyas, por ser nuestras, nos parecieran deleznables y apeteciéramos las del vecino. Imaginando que las joyas del vecino no están mezcladas con la paja. Pero las joyas en grandes cantidades no son bellas. Parecen salidas de una cadena de producción. Sin estiércol, no puede existir la belleza. Ya lo dijo Nietzsche del pueblo griego: que tenía que haber sufrido mucho para ser tan bello. Y nosotros buscando la belleza que nace de la belleza, es decir, la más pura fealdad.Arrasamos el mundo, lo conquistamos, lo sometemos, tratando de alcanzar unos sueños que nunca se pueden hacer reales, porque son falsos, el sueño de esta sociedad de consumo que nos dice que sólo podemos conseguir cuanto anhelamos si luchamos por ello. Pero la palabra 'lucha' es violenta. Esta hipócrita sociedad nos inculca, por una parte, que la violencia es mala, pero, por otra, nos incita a luchar por nuestros sueños. Y la lucha, sea la que sea, implica siempre violencia.Violencia es patear medio mundo para alcanzar lo que ya tenemos; emplear una vida entera para lograr lo que nos pertenece de principio. Y, en el camino, nos dejamos el pellejo. Y unos pocos se lucran con este pellejo. Por tanto, si no lucháramos por el espejismo, nos poseeríamos a nosotros mismos y no seríamos los siervos de unos pocos. Son a esos pocos a los que les interesa que lo perdamos todo para que nos veamos obligados a adquirírselo después. Son esos pocos los que inoculan la palabra lucha para perdernos, para hacernos creer que lo fácil no merece la pena, que lo que tenemos es una ridiculez... y que debemos salir fuera, partirnos la cara, perdernos, combatir, entregar el alma, para lograr lo que nos proponen, que es siempre lo mismo que hemos dejado, pero peor.Así que lo que buscas, ya lo tienes. Lo que ansías, ya está contigo. Lo que anhelas, está ya en ti. En vez de ignorarlo, dedícate a cuidarlo; a hacerlo crecer. Olvida los cantos de sirena; ponte si es necesario cera en los oídos. Y no tendrás que emplear una vida entera para conseguir lo que ya está en casa.

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Gregorio Morales

Gregorio Morales Villena (Granada, 7 de julio de 1952) es un novelista y poeta español representante de la corriente denominada estética cuántica, que enfoca la literatura desde la perspectiva de ciencias como la física de partículas, la astronomía o la psicología de Jung.
Biografía
Su infancia estuvo marcada por el asesinato de su abuelo, alcalde de una pequeña localidad granadina, en la Guerra Civil española, a manos de las fuerzas franquistas. Escribió sus primeros relatos cuando aún no había cumplido los 10 años. Estudió Filología Románica en la Universidad de Granada. En 1982, se traslada a vivir a Madrid, en cuyo Círculo de Bellas Artes funda la Tertulia de Creadores, por la que pasarían los más destacados miembros de la movida madrileña o posmodernidad española. En este misma fecha, publicó su primera novela Y Hesperia fue hecha. En 1989 publicó La cuarta locura, de la que Antonio Muñoz Molina ha dicho que "no puede ser leída impunemente".La injerencia del poder en la cultura de la Transición le hizo fundar en 1994 el Salón de Independientes, que preside, y del que formarían parte 60 escritores. Muchos de los miembros de este Salón defendían una estética nueva, a la que se dio en llamar "estética cuántica". El cadáver de Balzac, que Morales publica en 1998, es el manifiesto de esta estética. En 1999, se fundaría el Grupo de Estética Cuántica.
Iniciado el siglo XXI, Morales publicó algunas de sus más emblemáticas novelas, como La individuación, Puerta del Sol o Nómadas del tiempo. A la par, creció en numerosas partes la polémica en torno a la estética cuántica. En la mentada Puerta del Sol (2002), Morales trata del amor y de la violencia de género, pero a través de un argumento en que el protagonista niño se enfrenta al asesino que será de mayor, y éste, al niño que fue, en una turbadora simultaneidad de tiempo y espacio. En Nómadas del tiempo (2005), Gregorio Morales vuelve a tratar los mismos problemas, aunque, en esta ocasión, se pregunta si el amor está necesariamente unido a la edad y al tiempo; para ello, hace viajar a dos parejas a dimensiones paralelas, en las que cambian su edad y circunstancias.
La estética cuántica no tiene relación con la denominada ciencia-ficción, ya que ésta pone el énfasis en la técnica o en las realidades diferentes, mientras el objetivo de autores como Gregorio Morales es el conocimiento del ser humano. Esto no significa que no muestre mundos virtuales, como el caso de Ptawardya, en la citada novela Nómadas del tiempo.
Gregorio Morales se ha servido también del ensayo para abogar por la estética cuántica, siendo su obra fundamental en este sentido la ya citada El cadáver de Balzac (1998), donde, aun respetando al gran novelista francés, censura su depauperada imitación y propugna un nuevo paradigma que abra el misterio al lector y lo haga convivir con él. Este libro estuvo en la base de la fundación de la estética cuántica, que se extendió internacionalmente, hasta aparecer en Estados Unidos The World of Quantum Culture (2002), cuyo primer capítulo, “Overcoming the Limit Síndrome”, pertenece a Gregorio Morales. El libro ha sido traducido en España como El mundo de la cultura cuántica (2003).
En Principio de incertidumbre (2003) y La isla del loco (2005), el autor profundiza y extiende las ideas contenidas en El cadáver de Balzac. Gregorio Morales no es sólo novelista, sino que ha cultivado también el relato breve, con libros como El devorador de sombras (2000).
En definitiva, Gregorio Morales cultiva y une todos aquellos géneros que transgreden los límites de la vida cotidiana. Por ello, junto a la ciencia y al terror, el erotismo constituye otra de sus constantes. Morales es autor de El juego del viento y la luna (1998), la única antología erótica universal existente en castellano, el libro de relatos Erótica Sagrada (1989) y el ensayo Por amor al deseo. Historia del erotismo (2006).
Gregorio Morales es miembro de número de la Academia de Buenas Letras de Granada y columnista en el diario IDEAL de Granada. Obras Y Hesperia fue hecha (1982) Puntos de vista (1986) Razón de amor (1987) La cuarta locura (1989) Erótica sagrada (1989) Cuentos de terror (Varios autores, 1989) El amor ausente (1990) El pecado del adivino (1992) El cadáver de Balzac (1998) El juego del viento y la luna. Antología de la literatura erótica (1998/1999) Ella. Él (1999) El devorador de sombras (relatos de suspense y terror) (2000) El mundo de la cultura cuántica (Varios autores, 2003) Puerta del Sol (2002) La individuación (2003) Principio de incertidumbre (2003) Canto cuántico (2003) Nómadas del tiempo (2005) La isla del loco. Escritos sobre arte (2005) Quixote Erótico (El erotismo en el Quijote) (2005) El gigante de cristal. Textos sobre Granada (2005) Por amor al deseo. Historia del erotismo (2006) (Información sacada de la web: http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Morales)
Seguiré este espacio para los amigos escritores y poetas (poquito a poco porque no tengo mucho tiempo para escribir)